2020 – Julio

Editorial

El miedo es posiblemente la emoción más potente que el ser humano puede experimentar. Definido como “sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario”, el miedo viene acompañado de toda una corte de ideas subyacentes y manifestaciones físicas.

Ante el cáncer, la experiencia del miedo siempre está presente y entre las ideas subyacentes podemos encontrar: miedo a morir, miedo a recaer, miedo a sufrir mutilaciones, miedo al dolor, miedo a los efectos secundarios del tratamiento, miedo a no poder atender las responsabilidades laborales y/o familiares…

El sufrimiento asociado a estos miedos es tanto mayor cuanto más importante se percibe la amenaza y cuanto menores se perciben los recursos para afrontarla.

La pandemia por el virus SARS-CoV-2 ha generado enormes dosis de miedo no sólo entre los pacientes con cáncer, que claramente se perciben en el grupo de las llamadas “personas de riesgo” o “personas vulnerables”, sino también entre los profesionales sanitarios. Nuestros temores tienen dos vertientes…

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