2018 – Mayo

El paradigma de la oncología está sufriendo un cambio profundo; no es ésta la primera aseveración sobre ello: se afirma en cada una de las reuniones científicas a las que podemos asistir, también las redes sociales y de información digital en Internet, como medio de comunicación en auge, se hacen eco de esta nueva situación. La Enfermería Oncológica, de la cual formamos parte un gran número de profesionales que nos acercamos al paciente en alguna de sus fases de enfermedad no es ajena a ese cambio.

Estas nuevas esperanzas se sustentan de manera fundamental en la personalización de las nuevas terapias, y las iniciativas que trabajan en medicina de precisión, basadas en aplicación de dianas terapéuticas dirigidas al tumor cada vez mejor identificadas y marcadas. La Oncología ha abierto el camino a otras disciplinas, como la cardiología. Avanza asimismo la investigación sobre el metabolismo de esos tratamientos, trabajando de lleno en lo que el medicamento hace en la persona, determinando sus concentraciones, valorando la acción terapéutica, con la farmacocinética; y en cómo el individuo metaboliza ese medicamento y mide sus efectos, a través de la farmacodinamia.

La farmacogenómica se apoya en la aplicación de tratamientos cada vez más precisos, estudiando la respuesta genética del paciente a los fármacos. La irrupción de la inmunoterapia abre puertas al tratamiento de tumores de pronóstico incierto, y el aumento de la supervivencia de otros muchos, lo cual ofrece esperanza a muchos pacientes, para los que, y en número creciente de casos, sienten que su enfermedad es controlable.

El mapeo genético de cada uno de los cánceres diagnosticados, con una precisión cada vez mayor, aplicado en plataformas de prognosis (que no de predicción) genéticas, y permiten evitar el tratamiento agresivo de varios grupos de tumores, cada vez más avanzado en tumores de mama y colon, y ofreciendo a nuestros pacientes, nuevas (y mejores) expectativas en un diagnóstico de novo.

Todo esto ocurre sin que perdamos de vista las diferentes realidades en cuanto a desigualdad de acceso a diversos tratamientos entre comunidades autónomas en nuestro país. Hay que tener presente que uno de los motivos de la no aprobación de fármacos es el coste económico; por no olvidar tampoco, que en nuestro planeta hay hospitales, que conocemos en África central, hoy día, no cuentan más que con unas pocas dosis de ciclofosfamida oral, cuando las hay, para tratar algún caso de linfoma. El resto de diagnósticos no se tratan.

Por ello, no podemos acomodarnos viendo con complacencia los avances en los que la enfermería trabaja, y ha trabajado mucho, en investigación dentro de equipos multidisciplinares (5,6). Debemos, como parte de una Sociedad Científica, ser sujetos activos del desarrollo de intervenciones, incluida la implementación de terapias que favorezcan cada vez mejores resultados en cuanto a supervivencia global y, sobre todo, de aumento en los niveles de calidad de vida y bienestar.

Nuestra dedicación profesional desde la enfermería basada en la experiencia, en ocasiones de muchos años, ofrece calidad y es buena: cuando esa experiencia se apoya en el conocimiento y la evidencia, es, sencillamente, mejor. Las Sociedades Científicas no son indiferentes a los cambios y trabajan en la mejora del conocimiento y la formación, tanto de profesionales como de la población general, además de pacientes y familiares que han de enfrentarse a un diagnóstico de cáncer. Los miembros de estas se sienten partícipes de esas realidades, promoviendo la personalización en todos los cuidados al paciente y haciendo realidad, a la par del avance tecnológico, una mirada cada vez más humana, humanizada y con el matiz espiritual que nos caracteriza a cada uno de nosotros, desde diferentes prismas.

En todos esos cambios, son pilares fundamentales la comunicación, la educación y formación, en todas sus dimensiones académicas, para hacer posible esa transformación de paradigma desde el cuidado al paciente. Las revistas científicas, como ésta, también sustentan esa evolución, abriéndose camino en espacios digitales, manteniendo el soporte papel, y expandiendo conocimiento, debate y discusión científica, con el objetivo de mejorar nuestra atención al paciente y su familia.