2016 – Mayo

El término de “enfermería basada en la evidencia” viene de su traducción literal del inglés “evidence-based nursing”, una quizá no muy apropiada, pues la acepción del término en español no es exactamente la misma. Mientras que en inglés se emplea para referirse a algo que se comprueba, demuestra o verifica y por tanto requiere investigación, en castellano según el Diccionario de la Real Academia, es la certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar, lo que parece bastante difícil de conseguir en términos de salud.

Siendo así la evidencia, no es algo inmutable, los estudios e investigaciones que la sustentan pueden ser modificados a medida que aparezcan nuevas pruebas; en nuestro caso, que apoyen la comprensión de la enfermería como una ciencia humana que garantice cuidados de calidad.

Pero no siempre existe evidencia clara en la práctica profesional y entonces, la competencia profesional resulta un elemento indispensable para proporcionar el conocimiento enfermero que ayude en el desarrollo de esa evidencia. A todo ésto hay que incorporar también las demandas y valores de los pacientes, el entorno cultural y los recursos disponibles, lo que nos permitirá mejorar la calidad de la atención y cuidados que prestamos.

Cuando hablamos de hacer más evidente nuestra profesión, no es porque se ponga en duda nuestra existencia o nuestro trabajo, sino de la búsqueda del reconocimiento de esa evidencia o evaluación de los cuidados, tema que resulta bastante más complicado y que requiere un proceso de reflexión permanente, una mirada crítica que nos ayude a llegar a esa buscada excelencia profesional.