2015 – Agosto

La incidencia de cáncer y el acceso a la información están contribuyendo cada vez más a que los pacientes tengan un papel activo en el proceso de su enfermedad.

Las diferentes terapias cada vez más dirigidas, la medicina alternativa, el boca a boca e internet hacen que el paciente cuando acude a la consulta del médico y de la enfermera quiera saber para poder decidir. Ésto está suponiendo un cambio de paradigma en la manera de abordar a los enfermos. Se ha pasado de un paciente pasivo a uno activo, que además está informado, formado y quiere que se le tenga en cuenta a la hora de escoger el tratamiento.

La educación sanitaria es una de las competencias por excelencia de enfermería, por lo que tenemos un papel fundamental en co-acompañar a los pacientes y dotarlos de las herramientas necesarias para que tomen la riendas de su vida. Y como dijo Jacobs et al, 2005; “La alfabetización en salud significa algo más que ser capaz de leer los folletos y concertar visitas médicas con éxito.

Mejorando el acceso a la información de salud y su capacidad de utilizar esta misma información de manera eficaz por parte de la población, la alfabetización de la salud es fundamental para el empoderamiento de las personas”.

En mi opinión, el paciente empoderado en todas sus facetas debería ser un reto diario para el profesional. Es un estímulo y una satisfacción poder contribuir en el cuidado y hacerlo partícipe de éste.